
Mantener su patio ocupado cuando el clima empeora
Es una pesadilla para cualquier dueño de restaurante: tiene un espacio al aire libre precioso, pero en cuanto baja la temperatura, las mesas se vacían. Es como ver cómo el dinero se va con el viento.
Aquí es donde entran en juego nuestros calentadores infrarrojos. La mayoría de los calentadores intentan calentar el aire, pero eso no funciona al aire libre, ya que el viento se lleva todo el calor. Los nuestros funcionan de manera diferente: emiten calor directamente hacia los clientes y sus sillas. Es como estar sentado al sol en un día otoñal. Sin desperdicio de energía, solo calor para las personas.
Hacer frente a los elementos climáticos
Seamos realistas: los equipos para uso exterior sufren mucho. La lluvia, la humedad y el aire salado dañan fácilmente los componentes electrónicos.
Usamos unidades con clasificación IP44 por una razón: significan que están diseñadas para resistir lloviznas o salpicaduras sin causar cortocircuitos. También utilizamos carcasas que no se oxidan, así que no tendrá que reemplazar su equipo cada vez que cambie la temporada. Son resistentes.
El factor “instantáneo”
Nadie quiere esperar veinte minutos a que un calentador de gas funcione. Con los calentadores infrarrojos de onda corta, el calor llega de inmediato. En cuanto el cliente se sienta, ya puede sentir el calor.
Cuando las personas se sienten cómodas, se quedan más tiempo. Piden otra ronda de bebidas y se quedan hasta el postre. Además, eso significa que puede utilizar su patio incluso en enero, en lugar de dejarlo abandonado.
Los detalles importantes durante la instalación
Hay algunas cosas que debe tener en cuenta durante la instalación.
Primero, estos equipos consumen mucha energía. No puede conectarlos todos a una sola toma eléctrica, de lo contrario, los disyuntores se apagarán constantemente. Necesita un circuito dedicado y un plan claro para manejar la carga eléctrica.
Luego está la altura. Por lo general, recomendamos instalarlos a una altura de entre 2.5 y 3 metros. Si están demasiado bajos, los clientes sentirán que les quema la cabeza. Si están demasiado altos, el calor no llegará a las mesas.
Lo importante es encontrar ese equilibrio perfecto. Si logra ajustar bien la distancia y la altura, tendrá una zona perfectamente caliente, sin puntos fríos que arruinen el ambiente.