
Entra en un almacén grande y abierto y observa cómo funcionan los calentadores convencionales. Estos invierten todo su esfuerzo en calentar el aire, calentando pasillos vacíos y techos altos mucho antes de que alguien en el suelo note algo de calor. Todo ese esfuerzo genera un mayor consumo de energía y sobrecarga el equipo, además de hacer que las personas sigan necesitando una capa adicional de abrigo.
Los calentadores eléctricos por infrarrojos cambian este enfoque. Calientan directamente a las personas y a las superficies específicas, por lo que la comodidad se siente desde el momento en que uno entra en su área de acción.
Qué es importante desde el punto de vista técnico Los calentadores eléctricos por infrarrojos emiten calor radiante, sin necesidad de aire caliente. Utilizan tubos de cuarzo o elementos de fibra de carbono de alta eficiencia, que emiten luz en los rangos de ondas cortas a medias. De esta manera, el calor llega justo donde se necesita.
Los modelos típicos funcionan con circuitos estándar de 240 V, con potencias que van desde 1.5 kW hasta 5 kW. Muchos de ellos tienen clasificación IP54 o superior, lo que les permite resistir polvo y salpicaduras. Un termostato integrado y soportes ajustables permiten regular la temperatura y dirigir el calor precisamente hacia donde se necesita. Para garantizar seguridad, busca modelos que cuenten con protección contra vuelcos y corte automático en caso de sobrecalentamiento. Además, opta por modelos con carcasa de acero resistente y cámaras de calentamiento selladas.
Por qué funciona bien en un almacén En un almacén grande, lo importante es calentar a las personas, no todo el espacio. Los calentadores por infrarrojos concentran el calor en las áreas donde trabajan los empleados, en las puertas de carga y en los caminos de traslado de mercancías. De esta manera, el personal siente calor de inmediato, sin tener que esperar a que todo el edificio se caliente.
Este enfoque reduce el desperdicio de energía, ya que no hay necesidad de calentar espacios que no se utilizan. También ayuda a proteger las mercancías de los problemas causados por el frío y mantiene un ritmo constante en el trabajo, ya que las áreas clave permanecen a una temperatura cómoda. El resultado es menos interrupciones, mayor productividad y una disminución significativa en el consumo de energía en comparación con los sistemas que intentan calentar toda la habitación.
Cosas que debes saber El calor por infrarrojos es direccional, por lo que su colocación es crucial. Coloca los calentadores a una altura de 2.5 a 3.5 metros, orientándolos hacia las zonas de trabajo. Mantén también una distancia segura de los materiales inflamables.
Habrá algo de luz proveniente del calentador, y en áreas con poca luz esto puede ser perceptible. La ubicación adecuada y el uso de protecciones ayudan a reducir los reflejos. Si deseas comodidad en todo el edificio, combina los calentadores por infrarrojos con ventiladores de baja potencia para mezclar el calor sin causar corrientes de aire. Planifica la distribución de los circuitos según la carga, y verifica que la tensión sea compatible con tu sistema eléctrico.